
Por mi parte creo que miraré en las habitaciones a las que vaya (aun sabiendo que la probabilidad de encontrar algo será ínfima) y cuando me vea con espiritu suficiente intentaré colaborar en la medida de mis limitaciones artísticas.
En cierta medida recuerdo mi infancia como una prematura Secret Wall Tattoos cuando “pintaba” con 2 o 3 años debajo de la mesa de marmol del salón (la actual mesita de salón de mi covacha) y sólo lo podíamos ver los niños. Una especie de arte “adults free”. De este espacio de arte libre tengo un recuerdo no tan lejano cuando lo redescubrimos hace 7 años. Adjunto firma graffitera de sospechosa habitual.

Comments (2)
Tu visión conceptual de la vida, el arte abstracto creado por tu mente infantil, me llega a asustar. Papá y mamá han creado un genio, y nosotros sin poder darnos cuenta. Lo de la capilla sixtina al lado de tu creación es un mero boceto.
Me estoy cortando una oreja ahora mismo.