Este fin de semana decidí relax. Y fue realmente decisión de un día. El jueves lo pensé y me decidí el viernes a mediodía según volvía del trabajo.
La verdad es que merece la pena. Son 4 horas de coche para volver a ver a la familia y perder algo del desarraigo que me caracteriza. Además lo hemos pasado realmente bien. Nada de las fiestas y jaranas varias a las que ya estamos más que acostumbrados.
El sábado por la mañana dormir :), comer más que bien (esas almejas picantes y los langostinos al whisky me han enamorado) y por la tarde una vueltecita por Peñas de Aya donde se estaba de fábula (pena de olvidarme la cámara en casa). El tiempo fue acorde y se apiadó de un viejo ex-residente. Después a Hendaya paseando por la carretera ya que playa no quedaba nada (pena de cámara de nuevo) y vuelta a casa para ir a Donosti al tradicional paseo por la Kontxa.
Hoy domingo tampoco ha estado nada mal. Después de “medio” madrugadar hemos subido a Jaizkibel para después bajar a recoger a Pablo e irnos a comer a Irún donde por supuesto no pudo faltar una pequeño homenaje para celebrar los 30 años que se llevan aguantando mis padres. Que celebremos otros tantos.



Comment (1)
Me alegro que hayas disfrutado del fin de semana. A ver si vienes más a menudo. Un abrazo hermano.