No se arriesgue
Hay cosas por las que no merece la pena apostar.
Creer que dos personas, una en sus primeros 20 (un saludo Sr. David) y otra en los últimos (me doy por aludido), van a reaccionar con apatía ante un exhibicionismo descarado durante – ella lo creía así- un segundo es una de ellas.
Con M de Magullada.
¿Existe el perdón sin arrepentimiento?
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