De textos y bodas.
¿Alguien me escuchará? Resacas, sobremesas alargadas excesivamente en el tiempo, borracheras tempraneras… Demasiadas variables para que alguien me mire, pero ahi arriba me tocará subir a mi, ultimísimo combatiente de estas mal envejecidas liturgias.
Aún no se que tendré que leer. Me dijeron que me lo decían esta semana, pero la boda es el sábado y ya estamos a martes (aquí se me aparece el miedo escénico al ridículo que aparto de un sonoro bofetazo). Me adelantaron que es el mismo texto que en la boda de uno de esos parásitos llamados Primera Familia. Miedo me da. Asociar mi preclara presencia a la monarquía y a la sacrosanta iglesia. Torres más altas han caído.
Haremos lo que se supone que tenemos que hacer, me levantaré (con el tiempo justo, para desesperación de mi madre y regocijo mío), me acercaré al templo, me sentaré, esperaré el codazo que me indique la hora de subir, leeré, esperaré somnoliento, me harán fotos, agarraré el Etxeko y esta vez intentaré llegar a la cena (¿el valor se nos presupone, no?
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