Santiago. Versión Definitiva. Dia D -1.
Vale. Ahora ya es “más” definitivo. Estoy en Santiago.
El viaje empezó con un mal presagio que al menos logró su objetivo principal. El día 14 de enero, cuando vine a buscar piso, me plantaron una pequeña multa por pasarme en 22 kmh del límite en la “otopista”. Me enteré el viernes, día 26, y el sabado sabadete me hice todo el camino Salamanca-Santiago con el velocímetro clavado en el límite legal (cuando no por debajo) todo el rato. Increíblemente llegué en menos de 5 horas (con parada para comer).
Llegué, vi y firmé. La verdad es que esto es otro mundo para esos que llevamos demasiado tiempo lidiando con el caracter de los recios salmantinos de Las Arribes. Gente amable, que en seguida entabla conversación cordial sin llegar al intrusismo que tanto odié en mi anterior destino laboral. Quedé a las 5 de la tarde en el piso con Angel (Inmobiliaria) y Francisco (-él dice que le llamemos Kiko-, Propietario). Un rato de conversación con Kiko antes de que llegase Angel creo que me dejó en medio estado de shock tras comprobar la cercanía que demuestran sin apenas conocerte (hay que sumarle que dormí poco (pero muy bien) la noche anterior y que me había currado nosecuantos viajes al coche para cargar maletas, bolsas, pucheros y trastos varios). Me enseñan el piso (faltan detalles por arreglar pero está perfecto -mejor que mi casa-) y apuro para firmar y tumbarme un rato. Tengo que llamar tanto a Angel como a Kiko para una reunión menos estresada por mi parte.
Recojo y limpio un poco la casa. Ordeno los muebles a mi gusto. Me tumbo a ver la tele y parece que llevo viviendo aqui años. Aun falta personalizar todo. Pero estoy agusto.
A la cama a las 10. Como un bebe. Con todas las persianas subidas y los enormes ventanales parece que dormía en la calle, pero calentito. Ya pasaré fotos.
Esta mañana a las 9 arriba y decido acabar de limpiar algo más y moverme lo antes posible. Cojo el coche y me largo en dirección a Noia.
Paseo con el coche por la costa viendo playas, árboles, casas, pueblos y sol mezclarse tranquilamente con la banda sonora de fondo de Bonobo (Dial “M” for Monkey). Paro en un playa. Meto los pies en el agua y el Atlántico me recuerda que estamos en enero. Me como mi auténtico bocata de chorizo salmantino (esas costumbres no las perderé en ningún lado). Me tumbo al sol a resguardo del viento y paso el rato.
A eso de las 4 me vuelvo a Santiago y me tomo mi rato de relax casero.
Esta tarde simplemente quería tomarme algún chisme por el centro y de paso comprobar cuanto dura mi paseo desde casa al curro (14 minutos de reloj). Ya de paso compruebo que me es imposible desconectar del todo de Internet y me vengo al Moore´s a tomarme un cafelito y una pinta mientras actualizo esto y miro correos y demás.
Se que este ha sido un post coñazo y que no he aportado nada. Se me da muy, pero que muy mal, describir mi vida y situaciones (no quiero ni tener que imaginar el escribir una autobiografía) pero quería dejar un “Oscar ha estado aquí” en plan digital.


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