Las horas malditas y las malditas horas
Ya siento este silencio pero no he podido dejar ni un comentario aquí, bien sea por A, B, C… y así hasta Z (podemos incluir también cierta cantidad numerológica dado que el abecedario se termina antes que mis problemas).
He estado pensando todos estos días en la alineación planetaria que causan los males de las personas que me rodean y de los míos propios y he decidido desistir… soy incapaz de moverlos, después de quedar físicamente agotada e intelectualmente un poco abstraída por la física. Yo, Mina Murray, no puedo desplazar ni un meteorito. Y en el momento en el que lo descubrí recordé a aquellas monjas del cole cuando cantaban alegres: Si quieres pueeeeedeeeeees, si quieres pueeeeedeeeeees. Si quedaba en mí algo de apego por la iglesia ya puedo afirmar que ha desaparecido.
Me gustaría ser mas original, dejar un cuentecillo, algo gracioso… peeero otra vez será
Sólo es una nota de que sigo viva.
Besitos para ellas y azotitos para ellos.
Mina Murray
“Nunca te abandonaría por una cena caliente”
3 Comments