Nuevas compañías… y con sorpresa.
Hacía tiempo que quería tener algún “bicho” en casa. Más que nada para cumplir a la perfección el papel de joven gay al uso. Joven, soltero, independiente económicamente, con un pisito para mi sólo… y “gato”. Por cierto, no pienso insertar ninguna aclaración respecto a mi condición sexual (o inexistencia de ella) en este post. El que quiera peces que se moje.
En este caso la victima propiciatoria para crear una mejor caricatura de mi mismo ha sido una gata y, como todos los animales de compañía más queridos, ha sido acogida por casualidad (es el universo el que conspira y no yo, como limitado agente de aquel). Ayer Mónica y yo, mientras volvíamos de una visita compulsiva al 24 horas, tras una tarde de tedio e inactividad, nos encontramos un lindo gatito al salir del garage. No sabemos por qué (quizá el hambre extrema, el frio intenso, la lluvia, la desesperación… pero no podemos asegurarlo a ciencia cierta) nos siguió hasta casa a nuestro lado al paso de ¡ar!. Desde ese mismo momento quedó oficialmente adoptada, a no ser que en estos días aparezca su legitimo propietario/a o decida, por su propio bienestar, abandonarnos.
La “sorpresita” es que viene con regalitos. Aun no sabemos cuantos porque esto no es una piñata (hemos barajado este nombre como un posible) que podamos romper para luchar por los caramelos. En cuanto esclarezcamos este enigma lo pondremos por aquí. Aceptamos voluntarios para adopciones (nuestros requisitos son mínimos; básicamente: no comas gatos).
De momento la gata “sin nombre” se ha adaptado perfectamente a su nueva vida (no sabemos si será permanente). Ha aprendido que tiene comida con dos maullidos, que tiene leche, agua, y se ha apropiado directamente de uno de los sofas para ella sola (es igualica a nosotros). Lo bueno: que parece que ya venía educada de serie y no hemos necesitado ofrecerle la estricta educación inglesa que le tenía preparada. Sabe cagar donde debe, come sin esparramar todo, no hace ruidos desagradables, etc. En todas estas cualidades supera ampliamente a su nuevo ¿amo?.



7 Comments